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    Albert Balada: Nuevas dialécticas

    By convencio | Abril 14, 2008


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    El mundo occidental es aquél que se mueve sobre el paradigma de la descubierta que hay otro mundo en vías de industrialización tardía o que ha perdido el tren de la misma, con otro mundo añadido que no llegue nunca ni a plantearse tan sólo más que economías de subsistencia y otros mundos, los emergentes, en permanente descolonización que compatibilizan los avances tecnológicos e industriales con un modelo primario de sociedad, dónde la participación ciudadana se encuentra anclada y dirigida, contrariamente a lo que pasa en los otros mundos; podemos ver cómo es de compleja la gobernabilidad de todo, si tenemos presente que nos acercamos a una época en la que la escasez de los recursos: de los minerales fósiles y del agua, para poner un ejemplo, serán las dos características definitorias del primer cuarto del siglo XXI.

    Ubicados pues en esta tesitura, donde algunas tendencias científicas todavía investigan el modelo caduco de la democracia participativa, tenemos que recordar lo que nos dice Habermas, en el sentido que “el procedimiento democrático ya no extrae su fuerza legítima solamente ni siquiera de la participación política y de la expresión de la voluntad popular, sino de la accesibilidad general a un proceso deliberativo estructura de la cual fundamenta una expectativa de resultados aceptables”[1]; parece pues cierto que los conceptos políticos son y serán cambiantes, y este golpe ya a partir de las nuevas expectativas globales, sin dejar de tener en cuenta aspectos del modelo realista en las relaciones internacionales, modelo del que hemos visto algunos ejemplos concretos en los últimos años.

    Así pues se harán absolutamente aceptables las palabras de Schmitt quien afirma que “una de las manifestaciones más importantes de la vida legal y espiritual de la humanidad es el hecho de que quien tenga el poder real es capaz de determinar el contenido de los conceptos y de la palabra. “Caesar dominus te supra grammaticam (César es también señor de la gramática)” [2] en el sentido que las nuevas circunstancias, como en todo cambio de paradigma establecerán un nuevo discurso político, excurso que beberá de las fuentes de las nuevas dialécticas, que se establecerán, una vez más en la historia a partir de las sociedades en conflicto, un conflicto en el que el adversario tendrá que constituir una categoría crucial para la vida política democrática como reconoce Mouffe, para quién “el modelo adversarial tendrá que considerarse como constitutivo de la democracia porque permite a la política democrática transformar el antagonismo en agonismo” [3].

    Como tiene que influir todo en los modelos de estratificación social, nos tendrá que hacer revisar a los teóricos, desde Marx hasta Weber, pasando para Parsons, Davis y Moore, Dahrendorff, etc. Y valorar, evaluar y establecer nuevos paradigmas en la construcción de los nuevos modelos de estratificación social y de desigualdades que este mundo cambiante nos dibuje a lo largo de la segunda década del siglo.

    [1] Habermas, Jünger. The Postnational Constellation”. MIT Presse. Cambridge. 2001. Pag. 110

    [2] Schmitt, Carl. Völskerrechtliche forman desde modernen imperialismos. En Positionen und begriffe. Duncker and Humbolt. Berlin. 1.988. Pag. 202

    [3] Mouffe, Chantal. En torno a lo político. Hondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2007. pag. 27

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